La amenaza a los derechos sexuales y reproductivos

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L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius ha publicado un informe en el que explica el papel de organizaciones surgidas en el Estado español como líderes de una ofensiva internacional “antigénero”. “Los derechos sexuales y reproductivos son el corazón de la disputa de poder”, explican las impulsoras del estudio.

Texto: Mª Ángeles Fernández

Ilustración de Amaia Azkarate.

No estamos en un momento ocasional de reacción de la ultraderecha y de los grupos ultraconservadores. Lo reaccionario no es nuevo, viene de lejos. Es un proceso histórico, estructurado y global que tiene marca España. Además de aceite de oliva, España exporta odio y redes de ultraderecha organizada contra los derechos sexuales y reproductivos. Esta es una de las conclusiones del informe ‘De España al mundo: la proyección global de la ultraderecha española contra los derechos sexuales y reproductivos. Los casos de Argentina, Guatemala, El Salvador, Chile y Kenia’, impulsado por L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius.

“Algo que nos ha sorprendido y que queríamos dejar muy claro es que esto no es una reacción puntual a los avances feministas, ni es únicamente fruto del auge actual de la extrema derecha. No estamos ante un backlash momentáneo”, explican desde la asociación catalana. Aunque es verdad que ahora las cuestiones de género ocupan un lugar muy destacado en la llamada batalla cultural que la extrema derecha global libra contra las políticas progresistas y la ampliación de derechos.

“Organizaciones como Hazte OírCitizenGO o Political Network for Values, con origen en España, lideran esta ofensiva antigénero, y forman parte de una red transnacional que no solo se opone a leyes concretas como las que regulan el aborto o promueven la educación sexual integral, sino que promueven activamente marcos ideológicos que presentan estos derechos como amenazas civilizatorias”, recoge el capítulo de la exhaustiva investigación dedicado a la situación en el Estado español.

Para el equipo de la L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius, este proceso de ataque a las políticas de género y a los avances en la salud sexual y reproductiva no busca “corregir excesos del feminismo”, sino que “busca reemplazar una sociedad basada en derechos por una sociedad basada en normas autoritarias, restrictivas y profundamente contrarias a las libertades fundamentales”, cuentan a Pikara Magazine Sílvia Aldavert y Diana Cardona directora y técnica de incidencia política, respectivamente, de L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius. Y se retrotraen a la genealogía franquista: “Muchas de las fuerzas y actores que hoy lideran discursos antigénero beben directamente de esa tradición autoritaria”.

Por ejemplo, el Opus Dei. Fundada en 1928 por José María Escrivá de Balaguer, esta organización católica contó con el apoyo de la dictadura de Franco y el papa Juan Pablo II le otorgó un estatuto privilegiado. Actualmente está presente en 74 países y cuenta con más de 2.000 sacerdotes y 93.000 miembros, concentrados en Europa y las Américas, aunque también tiene peso en Kenia, como expone la investigación, donde se describe “la robusta red educativa construida por el Opus Dei desde 1958”, es decir, antes de la independencia de este país africano.

España es un nodo activo de producción, articulación y difusión de estrategias para revertir los derechos conquistados

“Todo esto no nace ahora. La genealogía de más de 50 años, como explica la coordinadora de la investigación, Sonia Corrêa, muestra que estos movimientos llevan décadas gestándose. Desde el Opus Dei en estructuras educativas de medio mundo hasta think tanks ultraconservadores europeos y estadounidenses. Es un proyecto global, organizado y con recursos. Y en él, los derechos sexuales y reproductivos son la gran amenaza, justamente porque representan la posibilidad de una sociedad más libre, justa e igualitaria”, añaden desde la organización.

L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius inició su actividad de manera clandestina durante el franquismo luchando por la legalización del derecho al aborto, la anticoncepción, la educación sexual y contra las violencias machistas. “El informe surge, sobre todo, de la necesidad de generar conocimiento. Necesitábamos ubicar información, darle nombres y apellidos a quienes vulneran nuestros derechos sexuales y reproductivos y entender bien qué estrategias emplean, en qué espacios operan, cómo se articulan entre sí, y cómo se están reorganizando en los últimos años. También parte de nuestra propia historia: venimos de la clandestinidad del franquismo, y llevamos décadas recibiendo ataques de estos grupos. Los vemos cambiar de forma, actualizarse, ganar poder, profesionalizarse”, cuentan las impulsoras.

La investigación concluye que España es, cada vez más, un nodo activo de producción, articulación y difusión de estrategias cuyo objetivo explícito es revertir los avances conquistados en materia de derechos, en particular de los derechos sexuales y reproductivos, los derechos de las mujeres y de las personas LGTBIQA+. Y ponen nombres: además del Opus Dei, son analizadas organizaciones como Hazte Oír y CitizenGO, Political Network for Values, y el partido Vox. “Sabíamos que había conexiones, pero no sabíamos hasta qué punto. Y la investigación confirma que grupos como Hazte Oír, CitizenGO o la Fundación Disenso [de Vox] están exportando cuadros ideológicos, recursos económicos y humanos, y estrategias jurídicas y comunicativas a territorios como Guatemala, El Salvador, Argentina, Chile o Kenia. Todo ello en clave neocolonial, con un impacto real, sobre todo en la vida de mujeres y otras diversidades sexo-genéricas”, explican las impulsoras por escrito a Pikara Magazine.

“La política sexual se ha convertido en política de Estado”

José Antonio Kast, líder de ultraderecha de Chile y el principal candidato para ganar las elecciones del país en la segunda vuelta (en 2021 ya quedó segundo, ahora todo apunta a su victoria), fue presidente de Network for Values entre 2022 y 2024. Antes, Katalin Novák exministra de Asuntos de la Familia y expresidenta de Hungría presidió la entidad, a la que también han estado vinculados Brian Brown y Sharon Slater, referentes clave de las campañas contra los derechos sexuales y reproductivos en Estados Unidos, según recoge la investigación en la que han participado más de una decena de investigadoras e investigadores.

“El análisis de estos casos permite comprender algunas de las claves de su éxito, que tienen que ver con su habilidad para la acumulación de fuerzas, su constancia, su destreza para establecer alianzas con los poderes económicos y políticos, o incluso, de formar a las élites de cada país. Pero también son flexibles y hábiles para traducir sus elementos centrales de movilización en cada contexto local, manteniendo un núcleo coherente que permite la vinculación internacional. Utilizan conceptos desarrollados hace décadas, o que provienen de estructuras milenarias como la Iglesia católica, pero consiguen transmitirlos a través de las técnicas comunicativas más modernas o incluso desde el activismo de la calle que una vez fue patrimonio de la izquierda”, escribe Nuria Alabao en el prólogo de este amplio trabajo documental.

La periodista y doctora en Antropología Social y Cultural anota, por ejemplo, que los derechos sexuales y reproductivos son un eje importante que define el tipo de sociedad, por eso de su defensa y ampliación depende, entre otras cosas, lograr democracias más robustas. Aunque el patrón reconocible de esta articulación global made in España ha sido desarrollado en los últimos 15 años, explica, el ecosistema ultraconservador se lleva desarrollando con ahínco a partir de Mayo del 68. Esta fecha también es apuntada en otra investigación desarrollada para la Fundación Rosa Luxemburg, en la que se abordaba “la internacional reaccionaria” aludiendo también a sus lazos racistas y a mantras como “el gran reemplazo”.

El punto de inflexión clave lo marcan la investigadora feminista brasileña Sonia Corrêa y el politólogo argentino Juan Elman, equipo de coordinación de la investigación ‘De España al mundo’, en los años 80, cuando el entonces cardenal Ratzinger, luego papa Benedicto XVI, cuestiona el concepto de género, las teorías feministas sobre la sexualidad y la primera decisión del Tribunal Constitucional alemán que otorgaba el derecho a la identidad social de género. Este cuestionamiento derivó en la mal llamada “ideología de género” y en su traducción teológica por el Vaticano.

«Los cuerpos de las mujeres, la sexualidad y la reproducción se usan como herramientas de negociación entre Estados”

Otro estudio publicado en 2021, ‘Ataques a la democracia en Europa y América Latina. Voces desde los feminismos’, impulsado el Fondo de Mujeres Calala junto con fondos de mujeres de otras latitudes, también alertaba del papel de la Iglesia católica y marcaba 1994 como año importante, cuando se celebró la III Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de Naciones Unidas en El Cairo (Egipto). El País hablaba de “la cruzada” del entonces papa Juan Pablo II, que condenaba “el uso de medios artificiales para el control de la natalidad” y veía en el documento base de la Conferencia “una legitimación de la práctica del aborto como medio de planificación familiar”, contra el que lanzaba “su más polémica ofensiva internacional”.

“Los ataques públicos contra el género pueden rastrearse en los debates de las Naciones Unidas sobre derechos humanos, derechos y salud de la mujer, educación sexual y aborto. En marzo de 1995, durante la preparación para la IV Conferencia Mundial de Pekín, el panfleto de una ONG cristiana de derecha, liderada por la periodista ultracatólica Dale O´Leary, denunciaba que, desde la perspectiva feminista, ‘género significaba cinco sexos’ (…) En la Conferencia de Pekín, el Vaticano hizo una reserva final, afirmando que interpretaría el término [género] como ‘dos sexos: hombre y mujer’”, escriben Corrêa y Elman.

Los hechos demuestran que los derechos sexuales son parte del juego geopolítico: “La política sexual se ha convertido en política de Estado”, resume investigadora brasileña. “En Naciones Unidas hemos visto muchas veces cómo se convierten en moneda de cambio: se sacrifican para conseguir acuerdos en otras áreas geopolíticas. Y eso demuestra que los cuerpos de las mujeres, la sexualidad y la reproducción se usan como herramientas de negociación entre Estados”, apuntan desde L’Associació.

“Los derechos sexuales y reproductivos son el corazón de la disputa de poder»

En el Estado español, la Conferencia Episcopal Española ya había alertado sobre el avance de los consensos en materia de derechos sexuales y reproductivos, y usó el término “ideología de género” en sus escritos por primera vez en 2001. Aunque es más o menos a raíz de 2013 cuando el concepto toma popularidad y es usado, entre otros, por Rafael Correa, siendo presidente de Ecuador, o por amplios sectores de Colombia que lo lanzaron como argumento para rechazar los Acuerdos de Paz, que tuvieron que ser modificados. Las iglesias evangelistas y neopentecostales, cada vez con más fuerza en muchos países, se han sumado a esta red global cuestionando también derechos como el aborto.

“Los derechos sexuales y reproductivos son el corazón de la disputa de poder. No es casual que ataquen justo esos derechos: son la base del patriarcado, la clave que sostiene todo el sistema cisheteropatriarcal y también el capitalismo tal y como lo conocemos. Si las mujeres tenemos soberanía sobre nuestros cuerpos, si decidimos sobre nuestras vidas, si existen modelos familiares diversos y si las personas LGTBI viven libres, el edificio entero del privilegio masculino y capitalista se tambalea. Por eso atacan el aborto, la educación sexual, los derechos trans, la lucha contra violencia machista, el derecho a decidir… porque saben que son la base de la transformación social que propone el feminismo. Y porque su proyecto político es mantener (y endurecer) un orden social autoritario, patriarcal y profundamente desigual”, cierran desde L’Associació de Drets Sexuals i Reproductius.

Esta es la quinta colaboración entre Pikara y medicusmundi Bizkaia dentro del proyecto «FRENTE A LA VIOLENCIA SIMBÓLICA, MÁS COMUNIDAD: NOSOTRAS, NOSOTROS, NOSOTRES. La violencia simbólica, la violencia más sutil», financiado por la Diputación Foral de Bizkaia.

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