No basta con instalar lavabos y letrinas

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Las mujeres de cooperativas rurales de Ruanda sufren pobreza multidimensional, falta de servicios básicos, desigualdad de género y emergencia climática; además, en los últimos años, la cooperación internacional está disminuyendo. Es clave consolidar la organización y las cooperativas, relacionarse e incidir con las autoridades y seguir aprendiendo. Las infraestructuras de agua y saneamiento también son necesarias para la salud, la educación y la economía, y las mujeres y las comunidades deben decidir dónde son más necesarias; y para que sean eficaces y sostenibles, ellas deben asumir la responsabilidad de cuidarlas y el protagonismo.

Vulnerables ante el cambio climático

Ruanda se encuentra entre los países más vulnerables al cambio climático (según el índice ND-GAIN), a pesar de que África solo representa el 3 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. En zonas rurales como Kamonyi, el impacto es evidente: erosión de suelos, contaminación del agua, deforestación y presión sobre recursos naturales.

La falta de planificación territorial y de infraestructuras adecuadas agrava los problemas ambientales. Por ejemplo, en Kamonyi no existe un plan distrital específico de gestión de residuos. Otros retos son la contaminación de aguas por residuos domésticos y agrícolas, la presión demográfica y la agricultura extensiva, que generan riesgos crecientes para la salud pública y el equilibrio ecológico.

Las mujeres rurales sufren de forma diferenciada los efectos del deterioro ambiental: afecta los medios de vida, incrementa su carga de trabajo, reduce su autonomía y debilita la resiliencia comunitaria.

Para enfrentar este y otros retos, medicusmundi Bizkaia y medicusmundi Araba, junto a UGAMA (Asociación de Apoyo a las Cooperativas), COFORWA (Compañeros Fontaneros de Ruanda) y ARDE/KUBAHO (Asociación Ruandesa por el Desarrollo Endogeno), pusimos en marcha el proyecto “Umugore N’Ibidukikije. Mujeres cooperativistas lideran procesos empoderadores frente a la crisis climática y la violencia machista en Kamonyi, Ruanda” en 2025. Cuenta con la financiación de eLankidetza (Agencia Vasca de Cooperación y Solidaridad) y da protagonismo a seis cooperativas de mujeres con quienes venimos trabajando hace años.

También respaldan el proyecto o participan el Consejo Nacional de Mujeres (CNF) y la Oficina de Monitoreo de Género (GMO), Oficinas Sectoriales de Violencia Basada en Género, Comités Distritales WASH, la Autoridad en Gestión Ambiental (REMA) y Oficinas de Medio Ambiente, la Agencia de Cooperativas ruandesas (RCA), Oficina Desarrollo Socio-Económico (SEDO), Servicio Sectorial Agrícola Junta Agrícola Sectorial, escuelas rurales y Clubes Escolares, radios locales, estructuras de participación comunitarias como Umudugudu y Umuganda, y otras autoridades y actores del distrito.

Unidades de gestión equitativas

El proyecto prevé la instalación de, entre otras cuestiones, Tippy Taps (estaciones de lavado de manos) y letrinas ECOSAN en los hogares, sistemas de captación pluvial y puntos de agua rehabilitados en edificios comunitarios, y tanques de almacenamiento de agua y tecnología de tratamiento de agua respetuosa medioambientalmente (filtración por gravedad) en escuelas.

Con el proyecto Tubeho Neza también instalamos letrinas en cooperativas y algunos hogares, sistemas pluviales y salas de gestión menstrual en escuelas rurales. La experiencia y la evidencia nos demuestran que la participación comunitaria y el apoyo técnico son claves para el correcto uso y mantenimiento de instalaciones, para su sostenibilidad. Por eso, se prevé un acompañamiento técnico, articulación institucional y seguimiento comunitario post-instalación, se codiseñarán protocolos escolares para uso y mantenimiento, y se están creando Unidades de Gestión Equitativa WASH.

Cada cooperativa tendrá su Unidad, que será la que lidere la adjudicación, ejecución, seguimiento y validación comunitaria de las instalaciones; la que diseñe y localice las infraestructuras con criterios de resiliencia climática, accesibilidad y equidad de género; y la que designe representantes para los subcomités de Saneamiento e Higiene y para los subcomités de Abastecimiento de Agua de las Comisiones Distritales WASH.

Formación para la transformación

En los primeros meses de proyecto, hemos realizado decenas de jornadas de formación para cientos de cooperativistas, representantes de centros educativos, autoridades distritales, Comité Distrital WASH, CNF, SEDO y otros actores institucionales. Destacamos tres procesos formativos. Uno para el fortalecimiento de liderazgos transformadores feministas en la gestión WASH e higiene menstrual con enfoque de género, con bloques sobre Gestión sostenible del agua e higiene menstrual; Fortalecimiento de liderazgos transformadores feministas en la gestión WASH; y Mantenimiento y uso seguro de infraestructuras WASH. Otro sobre cooperativas resilientes y transición agroecológica sostenible, para mejorar estrategias de autonomía económica, producción y comercialización, con capacitaciones sobre Gestión financiera cooperativa y prevención de la violencia económica; Agroecología y producción resiliente; Acceso a insumos adaptados al cambio climático; y seguimiento de los procesos productivos y comerciales. Y la Escuela de formación en gobernanza climática local con enfoque ecosocial, que abordó progresivamente Políticas climáticas y resiliencia con perspectiva de género; Gobernanza climática local y participación ciudadana; Incidencia política en espacios de decisión climática; y Monitoreo comunitario del clima y mecanismos de alerta temprana.

Solo son algunos de los pasos que estamos dando junto a seis cooperativas de Kamonyi para impulsar la adaptación y mitigación al cambio climático desde el liderazgo, la resiliencia y la autonomía de mujeres rurales organizadas. Sin ellas no es posible una transformación ecosocial con justicia de género.

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